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Análisis Sons Of The Forest

Un juego que prometía bastante pero que, desgraciadamente, ha salido antes de tiempo.

Personalmente, tenía bastante curiosidad por ver qué se estaba gestando detrás de este título. El primer juego —de eso hablaremos más adelante— terminó gustándome bastante, quizá más de lo que esperaba en su momento. No soy, ni de lejos, un defensor a ultranza de los juegos en Early Access; de hecho, suelo ser bastante crítico con este modelo. Sin embargo, como persona que ha estudiado programación, entiendo perfectamente las dificultades que entraña desarrollar un videojuego: la complejidad técnica, la necesidad de iterar constantemente, los recursos limitados y, sobre todo, el enorme tiempo que exige llevar un proyecto así a buen puerto.


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Antecedentes: la sombra de The Forest


El género de supervivencia es, además, uno de mis favoritos. Soy de los que compraron su primer título allá por 2013, cuando fue lanzado en acceso anticipado por una compañía indie sin apenas recursos. En aquel entonces vi mucho potencial en el juego, pero tras dedicarle unas pocas horas acabó olvidado en mi biblioteca de Steam. Aun así, cada quince días me encontraba leyendo las notas del parche, siguiendo su evolución con cierta ilusión. No fue hasta mucho tiempo después, cuando por fin terminaron de implementar la historia, que decidí retomarlo. Volver a jugarlo me permitió apreciar de verdad los cambios acumulados tras las múltiples actualizaciones y, ahora sí, continuar una narrativa que en sus inicios prácticamente no existía. Al final, el juego terminó cumpliendo mis expectativas y dejó una sensación muy positiva.





Quizá influido por el FOMO, o tal vez por la lógica de pensar que la empresa, tras el éxito del primero, se habría capitalizado y aumentado de forma considerable sus recursos de producción, esperaba —o más bien deseaba— ver un salto claro en esta segunda parte. Un cambio más ambicioso, más rotundo. La realidad, sin embargo, me ha dejado un sabor de boca bastante amargo. Mis sospechas empezaron a confirmarse en el momento en el que volví a ver la etiqueta de Early Access. Aun así, decidí darle una oportunidad, comprarlo y probarlo por mí mismo.


Jugabilidad: Kelvin como gran novedad


El sistema de construcción y el inventario reciben una ligerísima mejora, más refinamiento que innovación. Además, se introduce una nueva característica que, para mí, es la más relevante de todas: Kelvin. Un NPC al que podemos ordenar que recoja recursos, construya estructuras básicas, consiga comida o nos ayude en tareas cotidianas de la base.


La idea es muy buena, aunque su implementación no está exenta de bugs, algunos de los cuales resultan incluso simpáticos… al menos durante las primeras horas. El problema es que, más allá de esto, el juego no ofrece mucho más, y en muchos otros aspectos, en mi opinión, resulta incluso inferior a su predecesor.


Narrativa: una historia confusa e incompleta


Y luego está la historia, si es que se le puede llamar así. Es incoherente, insulsa, confusa y deja demasiados cabos sueltos; por no decir que los deja todos. No hay una dirección clara ni una narrativa que invite a implicarse emocionalmente. Sinceramente, habría preferido un enfoque mucho más honesto: dejar el final abierto o incompleto, acompañado de un simple mensaje indicando que la historia continuará en futuras actualizaciones, en lugar de ofrecer algo tan mal hilado.


Exploración: un mundo grande, pero vacío


El mundo, aunque lo suficientemente grande, se siente vacío, falto de vida y de propósito. La progresión no ayuda a paliar esta sensación y el sistema de cuevas, lejos de mejorarla, la agrava. Muchas de ellas están prácticamente vacías, carecen de contenido relevante —incluso de enemigos— y resultan demasiado similares entre sí.


El hecho de que el juego te marque en el mapa la ubicación exacta de cada cueva no solo no ayuda, sino que limita la exploración y elimina por completo la sensación de descubrimiento orgánico, esa magia de tropezarte con algo por pura curiosidad.





Apartado técnico: correcto, pero poco ambicioso


A nivel visual, nos encontramos con un juego que muestra una mejora respecto a su antecesor, aunque no de forma especialmente impactante. Es un salto perceptible, sí, pero lejos de ser revolucionario.


Quizá el rendimiento sea lo menos importante de todo esto, ya que estoy convencido de que podría mejorar con el tiempo. Aun así, a día de hoy es bajo incluso en ordenadores de gama alta, y las distintas opciones gráficas apenas suponen una diferencia apreciable en la tasa de fotogramas por segundo.


Early Access: cuando deja de tener sentido


Entiendo perfectamente lo que significan esas siglas. Soy muy consciente del proceso que conlleva crear un videojuego y de los recursos implicados: tiempo, dinero, personal y desgaste. Pero, al menos desde mi punto de vista, este sistema está pensado —o debería estarlo— para ayudar a desarrolladores con recursos económicos limitados, permitiéndoles financiar el desarrollo mientras pulen y completan el juego para ofrecer, finalmente, una experiencia sólida al usuario.


Lo que no termino de comprender es que, después del éxito del primer The Forest, del cual estimo que podrían haber vendido tranquilamente entre cuatro y seis millones de copias, se vuelva a recurrir exactamente a la misma “filosofía”. Sinceramente, creo que aquí se han equivocado. Da la sensación de que han querido sacar el juego antes de tiempo, quizá por presión interna o externa, y que no han tenido más remedio que justificar su estado actual con las dichosas siglas de Early Access. De otro modo, estoy convencido de que las críticas habrían sido mucho más duras y generalizadas.


Contenido y valor


Con todo lo anterior, el contenido actual se queda corto para lo que cabría esperar de una secuela. Más allá de Kelvin y de los pequeños retoques en construcción e inventario, la sensación es la de estar jugando una versión apenas revisada del primero: un mapa amplio sin demasiados motivos para recorrerlo, cuevas que se repiten y una historia que no invita a seguir adelante. Quien disfrutó de The Forest reconocerá la base, pero difícilmente encontrará aquí algo que justifique volver a empezar.


Todo este análisis podría cambiar con futuras actualizaciones, y sinceramente deseo que así sea, ya que le tengo un aprecio especial a la entrega original. Pero siendo honesto y a día de hoy, no puedo recomendarlo. No creo que merezca los casi treinta euros que cuesta actualmente.

Conclusión: ¿merece la pena Sons Of The Forest?

46
Un juego que prometía bastante pero que, desgraciadamente, ha salido antes de tiempo. A día de hoy es una copia del anterior, incluso peor en algunos aspectos. Esperemos que, al igual que ocurrió con su predecesor, mejore sustancialmente con futuras actualizaciones. Por el momento no puedo recomendar comprarlo por ese precio.

Lo mejor

  • Kelvin, un NPC al que dar órdenes para recoger recursos y construir
  • Ligera mejora visual respecto a The Forest
  • Construcción e inventario algo más refinados

Lo peor

  • Un Early Access difícil de justificar tras el éxito del primero
  • Mundo grande pero vacío, con cuevas repetitivas
  • Historia incoherente y llena de cabos sueltos
  • Rendimiento bajo incluso en equipos de gama alta
Después de leerlo, ¿te comprarías Sons Of The Forest?
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Última actualización: 29 de abril de 2023
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